Prohibido dimitir a los cargos públicos, que estamos en España

¿Alguien se acuerda de Antoni Asunción?

Pues era Ministro de Interior cuando ocurrió esa vergüenza llamada El Caso Roldán, una de las mayores “glorias” del felipismo.

Es normal que los más jóvenes no le conozcan y que los más mayores tengan que hacer esfuerzo para recordarle, pues cuando estalló el caso y Roldán se fugó dimitió sin pensárselo dos veces. Una “rara avis” en la casta política española.

Afortunadamente, no ha sido el único político que ha dimitido. Lo verdaderamente penoso es que los que dimiten sean una excepción y no la regla. Parece que el pueblo es el único que debe asumir las responsabilidades. Lo de siempre, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y ellos han trincado por encima de las nuestras.

Y lo más triste es que su gesto no sólo no fue reconocido, sino que se convirtió en un apestado dentro del PSOE, llegando incluso a pleitear con su partido.

Es sumamente interesante leer esta entrevista, que indica hasta que punto está instaurada la corrupción en la clase política española.

Según sus declaraciones, son su gesto quiso indicar que el felipismo se hallaba al margen, situándose en el lado de la honradez. Pues no señor, su gesto fue considerado por el partido como una traición. Lo que quiere decir que estaba todo podrido.

Parece que la casta política española funciona como una auténtica casta. En una empresa privada, algo que no guste o se considere un error (algo legal por supuesto), puede llegar a la degradación o el despido. Pero la vida profesional continua, acaso en otra empresa. Pero en la casta política, traicionar el código de encubrimiento significa estar muerto políticamente hablando.

Aparte de esto, hay otros aspectos interesantes de la entrevista como la lucha contra el terrorismo de ETA, a través de confidentes, las concesiones innecesarias de Zapatero a la banda terrorista, el cinismo de José Blanco, su entrada en el Movimiento Ciudadano y la necesidad de que los partidos dejen de ser redes de corrupción y clientelismo.

Por último, realiza un aporte que me parece interesante. El como había que haber enfocado la salida de la crisis económica. Que hubiera sido más interesante el modelo norteamericano que el alemán.

En sus palabras:

El modelo alemán no puede ser el nuestro. El norteamericano sí. Son antagónicos. La fórmula de Obama ha sido desinflar el globo poco a poco, inyectando y estimulando la economía, teníamos que haber seguido ese camino. El de Alemania es un modelo de tabla rasa. Ellos en quince años reconstruyeron un país, que no se nos olvide, ellos son calvinistas y nosotros católicos. La idiosincrasia es totalmente distinta. El resultado es que la población se ha empobrecido un 30% pero el que estaba abajo se han quedado fuera. Hemos aguantado por nuestra estructura familiar y por la economía sumergida. Precisamente un partido socialista tenía que haber evitado eso.

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