¿Por qué decimos que son tontos cuando en realidad son malos?

No creo que España sea (aunque lo parezca) el país del mundo con más tontos por metro cuadrado, el problema es que ser tonto en España es tremendamente rentable, porque siempre va a haber cuarenta tontos más que te van a reír las gracias y todo este tinglado tonteril a la larga va en busca de una subvención.

Pero no estamos hablando de los tontos gratuitos, sino de tontos peligrosos. Y que de tontos no tienen nada. Son malos, que es mucho peor.

A los malos no siempre se les ve venir, porque a fuerza de hacer maldades a la larga se les termina descubriendo. Por eso lo mejor es hacerse pasar por tontos.

De estos malos que se hacen pasar por tontos hay a toneladas, desde el imbécil (o la imbécil) que apoyad@ en el ganado maltrata a l@s pobrecic@s de su clase hasta el maltratador, que parecía normal, pasando por el “jefe majo” que te putea de la forma más sibilina y rastrera.

Gente tóxica en definitiva. Pero veamos tres ejemplos de esta gentuza cuando llega al poder. Y aquí hay mucho peligro.

El primero fue el desastre bíblico de Zapatero, también conocido como ZetaParo. Aparentemente era otro buen chico, pero sibilinamente inculcaba el odio allá por donde pasaba. Empezó su carrera como un contrato amiguil como profesor, en el que hablaba de las maldades de Franco en vez de desarrollar el programa de lo que impartía que era Derecho Político. Cuando dejó la Universidad, desde allí pensaron: que lleves tanta paz, como descanso dejas. De su labor como presidente, poco tengo que decir que no se haya dicho. Aunque hizo algunas cosas buenas (como la ley de dependencia), la cagó la verde cuando llegó el momento de la verdad. Y lo peor, la mentira tan descarada y tan a sabiendas de decir: mienten los que dicen que ha habido recortes sociales.

El segundo fue Mariano Rajoy. Otro “buen chico” (líbreme Dios del agua mansa, que del agua brava bien me sé yo librar). Se creyó que como tenía mayoría absoluta podía recortar derechos de los trabajadores, de los funcionarios, asfixiar (¡aún más!) a los autónomos, entre otras cosas. Y bien chulo con los que podía. Fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Porque con Europa, los políticos y con los independentistas aparecía “plasmao”. No, con eso no había cojones. Ni para acabar con el mamoneo de unos 450.000 políticos gastando a todo gastar, ni con la mamandurria de los independentistas, ni con la humillación a las víctimas del terrorismo y de los criminales sexuales.

Y pasamos al último villano: Artur Mas. Este ni siquiera lo disimula. No parece ni un buen chico, sino alguien con el alma podrida. Porque hay que tenerla pero bien, para andar subvencionando 30.000 mamandurrias mientras 3 de cada 10 niños catalanes sufren desnutrición. En un país civilizado, esto ni se consentía. Pero estamos en España, donde a los malicos se les hace presidentes y a los terroristas y violadores se les excarcela y a algunos hasta con homenajes.

Ya será malico este último, que utiliza Cataluña (a la que está haciendo tanto daño) para oscuros fines (a la larga se sabrán, pero son los de siempre), que plantea junto con ERC, un referéndum trampa, en el que la primera pregunta es:

¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado? Y si es así, ¿independiente?

Por poner un ejemplo, es como si alguien, vamos a poner el caso de un mozo y una moza, le dice este a esta: ¿Quieres tener algún tipo de relación conmigo? Y si es así ¿quieres que sea de pareja?

Si yo fuera mujer y me hubieran dicho algo así, me mantendría lejos de ese tiparraco. No parece jugar limpio. No sabría si quiere ser amigo, si quiere sexo o no, o si quiere perversiones varias, no sé lo que quiere con esa pregunta tan ambigua.

Prefiero lo que decían en aquella película de posguerra (algo gitanaca, esto último con sentido de humor, sin racismo, que conste en acta) en la que la protagonista, harta de las infidelidades de su chico (en la película decían de su hombre), le espeta con aspecto altanero:

– ¡Ya está bien! ¿me quieres o no me quieres? ¡contesta sí o no como Cristo nos enseñó!

No sé si Cristo enseñó esas cosas, pero lo que es cierto es que por más que Artur Mas quiera comparar el tema con Escocia, ni es lo mismo, ni se lo parece, empezando por la preguntita, que en Escocia es:

 ¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o no

Yo propongo hacer un referendum a nivel de toda España, incluyendo Cataluña, por supuesto:

¿Deben todos los ciudadanos españoles seguir manteniendo a costa de sus familias personas sin escrúpulos cuyas características notorias son la maldad y la irracionalidad?

Para esto sí que no hay cojones.

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