¿Qué será de Sudáfrica? La verdad que no te cuentan

Nelson Mandela fue una persona creada por la historia y el devenir de los acontecimientos. Su inteligencia hizo que sus conocimientos de Derecho sirvieran para ayudar a los negros pobres. Ante el irracional y racista régimen del Apartheid, al principio opuso una conducta pacifista, al estilo de Gandhi. Pero al servir de poco, optó por la vía violenta, a través de la lucha armada, por lo que la ONU le incluyó en la lista de terroristas.

Detenido, pasó 27 años en la cárcel y allí se terminó de hacer abogado. Se convirtió en un símbolo a nivel internacional. Y el régimen racista de Pretoria, ante la presión internacional, no le quedó más remedio que claudicar. El presidente De Klerck le liberó porque el régimen estaba a punto de colapsar.

Y aquí es donde radica la grandeza política de Mandela, ya que en vez de pensar en el odio y en la revancha, pensó en construir una Sudáfrica moderna, tolerante y culta. En este sentido demostró no ser uno de tantos enanos mentales que pululan por el mundo de la política. Debió de pasarle por la mente: He pasado 27 jodidos años en la cárcel y ahora podría cobrármelos enviando a todos mis seguidores a degollar a los blancos, pero amo a mi país y sé que eso no es lo que le conviene.

Así que demostró ser un hombre de estado y un patriota, y de acuerdo con los blancos, se implantó un régimen democrático, haciendo hincapié en la cultura y la educación como forma de superar la violencia existente y las diferencias sociales.

¿El cuento acaba bien? Por desgracia nada más lejos de la realidad.

Las intenciones de Nelson Mandela podían estar llenas de buena intención, pero las cosas son como son, no como nos gustaría que fueran. Hoy por hoy, Sudáfrica es uno de los países más violentos que existen, 4,5 veces mayor que la media mundial, con 42 asesinatos al día, 192.651 agresiones graves y 16.766 atracos en complejos residenciales al año, según los datos de 2012.

Y donde las dan, las toman. Se están produciendo a diario crímenes raciales en Sudáfrica contra los blancos. Desde 1994, un sinnúmero de bebés y niños pequeños han sido asesinados en las granjas en toda Sudáfrica. Las bandas racistas negras rara vez dejan vivos a los hijos de los agricultores cuando matan a sus padres.

Es cierto que existe por parte del gobierno de Sudáfrica intención de acabar con estos crímenes  por motivos raciales. El Tribunal de Derechos Humanos quiere acabar con ellos. Matar a bebés y a niños forma del crimen racial, del genocidio. Cuando los colonos europeos encontraron por primera vez las tribus Xhosa en el Cabo Oriental, era costumbre para los guerreros negros aplastar las cabezas de los bebés blancos contra los vagones del colono mientras ataca. Por desgracia, se está recuperando esta bárbara costumbre.

Niña estrangulada en Sudáfrica

Niño boer torturado antes de ser asesinado

Hombre asesinado en Sudáfrica

Joven violada y asesinada a puñaladas

Las autoridades se ven saturadas, ya que los grupos violentos se están apoderando del país. Por otra parte, el actual presidente sudafricano Jacob Zuma  es un corrupto de tomo y lomo, y en lo que piensan los corruptos es en el dinero y al país que lo den. Desmond Tutu, el arzobispo de Ciudad del Cabo, otro luchador completamente pacifista contra el Apartheid, alerta de lo que está pasando en Sudáfrica.

Sinceramente lo que no me gusta es ir de imbécil por la vida creyendo que los blancos o los negros son buenos o malos genéticamente. Si se vuelven malignos es por toda la mierda de veneno y basura política que les inculcan desde niños.  Y si a eso sumamos la incultura y el embrutecimiento, tenemos todos los ingredientes del cóctel explosivo.

Me importa una mierda que me llamen racista. Además los que te lo llaman muchas veces son los típicos idiotas burgueses que jamás vivirían al lado de gitanos o de negros. Yo he vivido al lado de gitanos y hay de todo, gente buena y no tan buena. Y en cuanto a negros, pues diría que hay alguno que otro en mi familia. Cosas del amor.

¿Qué existe racismo? Ya lo creo que existe, de blancos a negros y de negros a blancos, entre los propios negros y entre los propios blancos. La ignorancia lo crea, la incultura lo mantiene y el odio lo hace explotar.

En África existe un tremendo racismo inter tribal, que hay que reconocer que el hombre blanco no supo ayudar a superarlo, al contrario, se aprovechó del mismo.

Como muestra está la odiosa práctica del necklacing, practicada sobre todo por negros contra negros, en el Apartheid contra delatores y en la actualidad por motivos tribales y no tan raciales o políticos, como ajustes de cuentas entre mafias, que consiste en golpear y prender fuego a una persona  con un neumático empapado en gasolina.

Un vídeo se puede ver en este enlace (recomiendo no verlo a personas sensibles).

Deseo toda la suerte del mundo a Sudáfrica, pero lo tiene difícil. Por desgracia no es el paraíso de tolerancia en el que lo quiso convertir Nelson Mandela.

Esta es la realidad. No es la que gusta, ni la que te cuentan en la prensa o en la TV, pero es la que es.

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